Bruxismo: entender por qué aprietas es el primer paso para tratarlo

¿Te levantas con la mandíbula cansada? ¿Notas que aprietas mientras trabajas? ¿Tienes una férula pero sigues con molestias? Te lo explicamos desde la fisioterapia especializada en dolor orofacial, en Madrid.

5,0 en Google con más de 150 opiniones · Moncloa, Madrid

Lo esencial, si tienes prisa

  • El bruxismo no es necesariamente una enfermedad: es una actividad de los músculos masticatorios que puede no tener ninguna consecuencia.
  • Apretar no siempre duele, y el dolor de mandíbula no siempre viene de apretar.
  • La férula protege el diente, pero no trata el dolor ni la función. Son objetivos distintos.
  • Antes de intentar quitar el bruxismo hay que preguntarse si está provocando algún problema.

Cuando hablamos de bruxismo, muchas veces metemos situaciones muy diferentes dentro del mismo saco. Y no, tener bruxismo no significa necesariamente tener un problema en la mandíbula ni necesitar tratamiento.

¿Qué es realmente el bruxismo?

Aunque habitualmente utilizamos la palabra bruxismo para referirnos a «apretar o rechinar los dientes», actualmente sabemos que es algo más complejo. El bruxismo se define como una actividad de los músculos de la masticación y puede aparecer mientras estamos despiertos o mientras dormimos.

Por eso distinguimos dos situaciones diferentes:

  • Bruxismo de vigilia: ocurre mientras estamos despiertos. Puede manifestarse manteniendo los dientes en contacto durante demasiado tiempo, apretándolos o manteniendo la mandíbula en tensión incluso sin que exista contacto entre los dientes.
  • Bruxismo del sueño: aparece mientras dormimos y se caracteriza por episodios de actividad de los músculos masticatorios, que pueden ser rítmicos o no rítmicos.

Y aquí viene uno de los conceptos más importantes: el bruxismo no se considera necesariamente una enfermedad. En personas sanas se entiende actualmente como un comportamiento o actividad muscular que, dependiendo de su intensidad y del contexto de cada persona, puede no tener ninguna consecuencia o convertirse en un factor de riesgo para desarrollar determinados problemas.

Por eso no tratamos simplemente «el bruxismo». Valoramos qué está ocurriendo y qué consecuencias está teniendo en esa persona.

Ana Ureña explicando el papel del cerebro y el sistema nervioso en el bruxismo

«Aprieto los dientes durante el día»: ¿puedo tener bruxismo de vigilia?

Sí. De hecho, muchas personas descubren que aprietan cuando empiezan a prestar atención a su mandíbula. Puede ocurrir trabajando frente al ordenador, conduciendo, estudiando, entrenando o durante momentos de mucha concentración.

Y hay algo importante que solemos explicar en consulta: en reposo, tus dientes no necesitan estar constantemente en contacto. Cuando existe bruxismo de vigilia podemos encontrar contacto dental mantenido, apretamiento o simplemente una tensión mantenida de la mandíbula.

Una parte importante del abordaje consiste precisamente en aprender a identificar estos comportamientos durante el día. No buscamos que estés permanentemente pendiente de tu boca, sino que poco a poco puedas reconocer determinados momentos en los que mantienes una actividad muscular innecesaria y aprender a modificarla.

Bruxismo y estrés: ¿de verdad están relacionados?

Es probablemente la pregunta que más escuchamos. La respuesta corta: sí pueden estar relacionados, pero el estrés no explica todos los casos de bruxismo.

Factores como el estrés, la ansiedad o determinados estados emocionales pueden relacionarse con el bruxismo, especialmente con algunos comportamientos durante el día. Pero decir simplemente «aprietas porque tienes estrés» es una explicación demasiado sencilla.

En el bruxismo intervienen diferentes mecanismos y debemos diferenciar especialmente el bruxismo que ocurre despiertos del que aparece durante el sueño. Por eso nuestro objetivo no es buscar una única causa, sino entender qué factores pueden estar influyendo en tu caso concreto.

¿El bruxismo causa dolor de mandíbula?

Puede contribuir, pero tener bruxismo no significa necesariamente tener dolor. Hay personas que presentan una actividad muscular elevada y no tienen ningún síntoma. Y también existen personas con dolor mandibular que no presentan un bruxismo relevante.

Esto es importante porque durante muchos años se ha establecido una relación demasiado directa: «aprieto, sobrecargo el músculo, me duele». La realidad es bastante más compleja. El dolor temporomandibular puede estar influido por numerosos factores: musculares, articulares, relacionados con el sueño, la sensibilidad del sistema nervioso, determinados hábitos y factores psicosociales.

Por eso, cuando existe dolor, no basta con saber si una persona aprieta los dientes. Hay que valorar qué estructura puede estar generando los síntomas y qué factores están contribuyendo a mantenerlos. Es justo lo que hacemos en la valoración del dolor de mandíbula y la ATM.

¿Cómo sé si rechino los dientes mientras duermo?

Esta pregunta tiene cierta trampa: si estás dormido, es difícil saber exactamente qué haces.

Muchas personas empiezan a sospecharlo porque su pareja escucha cómo rechinan los dientes, porque el dentista observa determinados signos o porque se levantan con sensación de cansancio o molestias mandibulares. Pero ninguno de estos elementos aislados permite conocer exactamente cuánto bruxismo existe durante la noche.

Incluso el desgaste dental debe interpretarse con cuidado: un diente desgastado nos habla de lo que ha ocurrido a lo largo del tiempo, pero no necesariamente demuestra cuánto estás rechinando actualmente. Cuando es necesario medir de forma objetiva la actividad muscular durante el sueño pueden utilizarse registros electromiográficos y, en situaciones determinadas, estudios del sueño más completos.

Por eso preferimos hablar de evaluar el bruxismo y no asumir automáticamente que alguien rechina mucho simplemente porque presenta dolor o desgaste dental.

Me levanto con la mandíbula cansada: ¿significa que tengo bruxismo?

Es una pista, pero no es un diagnóstico. Despertarse con sensación de tensión, fatiga o dolor en los músculos de la mandíbula puede ser compatible con actividad muscular durante la noche, pero existen otras situaciones que también pueden provocar síntomas similares.

Por eso durante la valoración analizamos cuándo aparece el dolor, cuánto dura, qué movimientos lo reproducen, cómo se comporta la musculatura y la articulación temporomandibular y si existen otros factores asociados. Nuestro objetivo no es colocar rápidamente la etiqueta de «bruxismo», sino averiguar por qué te duele.

Terapia manual sobre la musculatura masticatoria durante una sesión en la clínica
Valoración y tratamiento de la musculatura masticatoria en consulta.

¿La férula de descarga elimina el bruxismo?

No necesariamente. Y esta diferencia es fundamental.

Las férulas pueden ser herramientas muy útiles en determinados pacientes y pueden utilizarse, entre otras razones, para proteger los dientes y otras estructuras de las consecuencias de la actividad mandibular nocturna. Pero llevar una férula no significa necesariamente que hayas dejado de tener bruxismo.

La evidencia disponible no permite afirmar que las férulas sean capaces de eliminar de forma consistente el bruxismo del sueño. Por eso puedes encontrarte perfectamente con esta situación: «duermo con férula, pero sigo levantándome con la mandíbula cargada».

No significa necesariamente que la férula esté mal hecha o que no sirva para nada. Significa que proteger los dientes y tratar el dolor o las alteraciones funcionales son objetivos diferentes.

¿Llevas férula y sigue doliéndote?

Es uno de los motivos de consulta más frecuentes. Cuéntanos tu caso y valoramos qué está manteniendo el dolor.

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¿Se puede quitar el bruxismo?

Esta pregunta necesita otra pregunta: ¿qué bruxismo queremos tratar y por qué queremos tratarlo?

Si existe bruxismo pero no está provocando ningún problema, no siempre tenemos que intentar eliminarlo. Cuando sí existen consecuencias —dolor, fatiga muscular, problemas funcionales o afectación dental— el tratamiento debe adaptarse al problema predominante.

En el bruxismo de vigilia puede ser especialmente interesante trabajar la conciencia del comportamiento, identificar cuándo aparece y aprender estrategias para modificarlo. Cuando existe dolor musculoesquelético asociado, el tratamiento puede incluir educación, ejercicio y diferentes estrategias de fisioterapia dirigidas al dolor y a recuperar una función normal de la mandíbula.

Si existe daño o riesgo para los dientes, será fundamental la valoración odontológica. Y cuando sospechamos que existen problemas relacionados con el sueño, puede ser necesario estudiar también ese aspecto. No existe, por tanto, un tratamiento universal para todas las personas que aprietan los dientes.

¿Qué puede hacer la fisioterapia por el bruxismo?

Aquí queremos ser especialmente claros: la fisioterapia no pretende conseguir que nunca vuelvas a apretar los dientes. El objetivo depende de lo que encontremos durante la valoración.

Si además del bruxismo existe dolor temporomandibular, sobrecarga muscular, limitación del movimiento o alteraciones funcionales, podemos trabajar sobre esos problemas mediante educación, ejercicio terapéutico, estrategias de control motor y diferentes técnicas dirigidas al sistema musculoesquelético. En el bruxismo de vigilia también puede ser especialmente importante aprender a reconocer los momentos de tensión mandibular y modificar determinados comportamientos.

La investigación disponible sobre fisioterapia específicamente para el bruxismo todavía presenta limitaciones, por lo que evitamos prometer tratamientos que «eliminan el bruxismo». Nuestro objetivo es mucho más concreto: que tu mandíbula duela menos, se mueva mejor y que entiendas qué puedes hacer para controlar tus síntomas.

¿El bruxismo puede provocar dolor de cabeza?

Bruxismo, trastornos temporomandibulares y algunos tipos de cefalea pueden aparecer juntos. Pero nuevamente debemos evitar una explicación demasiado simple: tener dolor de cabeza no significa automáticamente que estés apretando demasiado.

Las cefaleas tienen diferentes mecanismos y necesitan una correcta valoración. Cuando una persona presenta simultáneamente dolor mandibular y cefalea, estudiamos si existe una relación entre ambos problemas y si el sistema temporomandibular está contribuyendo a los síntomas. En algunos pacientes tratar adecuadamente el trastorno temporomandibular puede formar parte del abordaje de sus cefaleas. Pero nunca deberíamos asumir que todo dolor de cabeza «viene de la mandíbula». Si tu síntoma principal es el dolor de cabeza, lo desarrollamos en la guía sobre cefaleas, migraña y dolor de cabeza.

¿El bótox cura el bruxismo?

La toxina botulínica puede reducir temporalmente la capacidad de contracción de músculos como el masetero y disminuir la intensidad de determinadas contracciones. Por eso existen estudios que encuentran mejorías en algunos pacientes con bruxismo y dolor asociado.

Pero hay una diferencia fundamental: reducir la fuerza que genera un músculo no significa necesariamente eliminar el mecanismo que produce el bruxismo.

La evidencia disponible todavía presenta limitaciones y no existe un protocolo universal de aplicación para el bruxismo. Por eso no debería plantearse automáticamente como primera opción para cualquier persona que aprieta los dientes. Cada caso debe valorarse individualmente y estudiar primero qué problema queremos solucionar: dolor, consecuencias dentales, hipertrofia muscular o actividad durante el sueño.

¿Te han propuesto bótox y no lo tienes claro?

Antes de decidir conviene saber qué problema concreto quieres resolver. Cuéntanos tu caso y te damos nuestra opinión con franqueza, aunque la respuesta sea que no necesitas tratarte con nosotras.

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Bruxismo en niños: ¿es normal porque están creciendo?

Durante muchos años fue frecuente considerar el rechinamiento dental infantil como algo prácticamente normal, asociado al crecimiento, al desarrollo de la dentición o al recambio de los dientes. Hoy sabemos que la explicación es bastante más compleja.

El bruxismo del sueño es frecuente durante la infancia, pero que sea frecuente no significa que debamos considerarlo simplemente una consecuencia normal del crecimiento. Actualmente entendemos el bruxismo infantil como una actividad relacionada con el sistema nervioso central y con el sueño, sobre la que pueden influir diferentes factores.

Por eso, cuando un niño rechina mucho los dientes, además de observar su boca, puede ser interesante preguntarnos: ¿cómo duerme?, ¿ronca?, ¿respira bien durante la noche?, ¿se despierta frecuentemente?, ¿cómo son sus hábitos antes de dormir?, ¿cuánto tiempo utiliza pantallas?, ¿cómo es su alimentación?

¿Qué tienen que ver las pantallas y el azúcar?

Probablemente más de lo que imaginamos. Algunos estudios han encontrado que los niños con mayor tiempo de exposición a pantallas y mayor consumo de azúcares añadidos presentan también una mayor frecuencia de bruxismo del sueño.

Un ensayo clínico publicado en 2025 estudió a niños de entre 4 y 8 años y observó que una intervención dirigida a reducir el tiempo de pantalla y el consumo de azúcar añadido se asociaba también con una disminución de la frecuencia del bruxismo del sueño.

Esto no significa que podamos decir que «el azúcar causa bruxismo» o que «las pantallas producen bruxismo». El sueño infantil, los hábitos, la alimentación, el comportamiento y la actividad del sistema nervioso están relacionados entre sí y todavía queda mucho por investigar. Pero sí cambia nuestra manera de mirar a un niño que rechina los dientes.

En lugar de asumir «es pequeño, ya se le pasará cuando crezca», puede ser interesante aprovechar ese signo para mirar un poco más allá. Especialmente si el bruxismo se acompaña de ronquidos, respiración oral, pausas respiratorias, sueño inquieto, despertares frecuentes, somnolencia o cambios de comportamiento, merece la pena consultar con el profesional adecuado.

El objetivo no es alarmarnos ante el bruxismo infantil. Es entender que el rechinamiento puede ser una pequeña ventana hacia lo que está ocurriendo durante el sueño del niño.

¿Y si el bruxismo no siempre fuera malo?

Esta es probablemente una de las cosas más sorprendentes que sabemos actualmente sobre el bruxismo.

Durante años hemos hablado de él únicamente como algo que había que eliminar: aprietas, sobrecargas los músculos, desgastas los dientes y, por tanto, tenemos que conseguir que dejes de hacerlo. Pero el cuerpo rara vez es tan sencillo.

Actualmente se investiga si determinados episodios de bruxismo durante el sueño pueden formar parte de respuestas fisiológicas que, en algunas circunstancias, podrían tener una función protectora.

Bruxismo, respiración y apnea del sueño

Durante una apnea obstructiva del sueño, la vía aérea se estrecha o se cierra temporalmente. El organismo activa diferentes mecanismos para recuperar la respiración y muchos episodios terminan acompañándose de una breve activación cerebral o microdespertar. Alrededor de estos microdespertares también puede aumentar la actividad de los músculos de la mandíbula.

Una de las hipótesis estudiadas es que, en algunas personas, esta actividad mandibular podría acompañar movimientos que favorecen la reapertura de la vía aérea. Es decir, en determinados pacientes, el bruxismo podría aparecer como parte de la respuesta del organismo ante una dificultad respiratoria durante el sueño.

¿Significa esto que el bruxismo protege siempre frente a una apnea? No. La relación entre apnea y bruxismo es compleja y todavía se está investigando. Algunos estudios encuentran una posible función protectora en determinados pacientes, mientras que otros no encuentran que los episodios de bruxismo sean los responsables directos de finalizar las apneas.

Por eso sería demasiado simplista afirmar «bruxamos para cortar una apnea», pero también sería demasiado simplista pensar que cualquier actividad muscular nocturna es necesariamente perjudicial y debemos eliminarla.

¿Y qué ocurre con el reflujo?

Los estudios han observado una asociación entre reflujo gastroesofágico y bruxismo del sueño. Cuando aparece ácido en el esófago durante la noche, el organismo pone en marcha mecanismos destinados a protegerlo y eliminarlo. Entre ellos aumenta la deglución y la producción de saliva, que ayuda a neutralizar y aclarar el ácido. La actividad de los músculos masticatorios puede aparecer relacionada temporalmente con estas respuestas.

Por eso se ha planteado la hipótesis de que determinados episodios de bruxismo podrían formar parte de un mecanismo de protección frente al reflujo, favoreciendo la salivación y la deglución. Es una hipótesis fisiológicamente muy interesante, pero todavía no podemos afirmar que el bruxismo sea un tratamiento natural contra el reflujo: la investigación encuentra relación entre ambos fenómenos, pero todavía no conocemos completamente qué causa qué ni cuál es exactamente el mecanismo.

Entonces, ¿hay que intentar eliminar siempre el bruxismo?

No necesariamente. El bruxismo no es simplemente un enemigo que tenemos que hacer desaparecer.

En algunas personas puede no producir ninguna consecuencia. En otras puede convertirse en un factor de riesgo para dolor, desgaste dental u otros problemas. Y en determinadas situaciones puede incluso aparecer asociado a mecanismos fisiológicos relacionados con el sueño, la respiración o el reflujo.

Por eso, antes de intentar «quitar el bruxismo», debemos preguntarnos: ¿por qué está ocurriendo?, ¿está produciendo algún problema?, ¿y qué estamos intentando tratar realmente? Porque eliminar un síntoma sin entender primero por qué aparece no siempre es el mejor punto de partida.

Cinco mitos sobre el bruxismo que todavía escuchamos

«Si tengo bruxismo, tengo una enfermedad.»
No necesariamente. Actualmente se considera una actividad de los músculos masticatorios que puede no producir ningún problema.

«Aprieto porque tengo estrés.»
Puede influir, pero el bruxismo es multifactorial y la relación es más compleja, especialmente cuando hablamos del bruxismo del sueño.

«Si tengo los dientes desgastados significa que sigo rechinando muchísimo.»
El desgaste muestra una historia acumulada y debe valorarse junto con otros datos. Por sí solo no mide tu actividad actual.

«La férula me va a quitar el bruxismo.»
La férula puede tener indicaciones muy importantes, especialmente para proteger los dientes, pero no podemos asegurar que elimine la actividad muscular que ocurre durante el sueño.

«Si aprieto los dientes acabaré teniendo un problema de ATM.»
No necesariamente. El bruxismo puede actuar como factor de riesgo en determinadas personas, pero muchas presentan bruxismo sin desarrollar dolor ni una disfunción temporomandibular.

Entonces, ¿cuándo debería consultar?

No necesitas acudir a fisioterapia simplemente porque alguien te haya dicho que aprietas los dientes. Pero sí puede ser interesante realizar una valoración si tienes:

  • Dolor mandibular
  • Sensación frecuente de tensión o fatiga en la mandíbula
  • Dificultad para abrir la boca
  • Molestias al masticar
  • Dolor en la zona temporal
  • Determinados dolores de cabeza
  • Síntomas que están interfiriendo en tu día a día

Si la mandíbula se te bloquea o no abre como antes

En FisioCodina valoramos la mandíbula desde una perspectiva global, diferenciando el bruxismo del dolor temporomandibular y buscando qué factores pueden estar influyendo realmente en tus síntomas. Porque nuestro objetivo no es tratar una etiqueta: es entender qué le ocurre a tu mandíbula y ayudarte a recuperar una función normal y sin dolor.

Fisioterapia para el bruxismo en Madrid

Atendemos en la C/ Hilarión Eslava nº 55, entre Moncloa y Chamberí, a pie de metro de Islas Filipinas y Moncloa. Las sesiones son de 60 minutos, en sala individual y con un fisioterapeuta especializado en dolor orofacial, no en una consulta general.

Esa especialización importa: el bruxismo y el dolor temporomandibular necesitan un diagnóstico diferencial que distinga qué parte del problema es muscular, cuál articular y cuál está relacionada con el sueño o con determinados hábitos. Es la diferencia entre tratar una etiqueta y tratar tu caso.

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Qué pasa en tu primera consulta

La primera cita dura unos 60 minutos, en sala individual. No necesitas traer ninguna prueba: si tu dentista te ha hecho un informe o llevas férula, tráelos, pero no son imprescindibles para empezar.

La sesión suele seguir este orden:

  • Hablamos de tu caso: desde cuándo aprietas, cómo duermes, si roncas y qué síntomas notas al despertar
  • Exploramos musculatura masticatoria, articulación, apertura y región cervical
  • Intentamos reproducir el dolor que tú reconoces como tu problema habitual
  • Te explicamos qué hemos encontrado y qué se puede y qué no se puede esperar del tratamiento
  • Empezamos a tratar ese mismo día y te damos pautas para casa

Si detectamos signos que apuntan a un problema del sueño, a la necesidad de proteger los dientes o a otra especialidad, te lo diremos y te orientaremos sobre a quién acudir.

Cuánto cuesta

La sesión individual de 60 minutos cuesta 70 € y el bono de 5 sesiones, 310 €, es decir 62 € por sesión. Ver las tarifas al detalle.

Blanca Codina, fisioterapeuta especializada en dolor orofacial

Escrito por Blanca Codina

Fisioterapeuta colegiada nº 8535. Máster Oficial en Dolor Orofacial y Disfunción Craneomandibular. Ver su trayectoria.

Última revisión: agosto de 2026

Esta página tiene finalidad informativa y no sustituye a una valoración clínica individual. Si tienes síntomas, consulta con un profesional sanitario.

Referencias científicas principales
  • Lobbezoo F, Ahlberg J, Raphael KG, Wetselaar P, Glaros AG, Kato T, et al. International consensus on the assessment of bruxism: report of a work in progress. Journal of Oral Rehabilitation. 2018;45(11):837–844. doi:10.1111/joor.12663.
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  • Restrepo-Serna C, Winocur E. Sleep bruxism in children, from evidence to the clinic. A systematic review. Frontiers in Oral Health. 2023;4:1166091. doi:10.3389/froh.2023.1166091.
  • Restrepo-Serna C, Caicedo-Giraldo M, Velasquez-Baena L, Bonfanti G, Santamaría-Villegas A. Effect of screen time and sugar consumption reduction on sleep bruxism in children: a randomised clinical trial. Journal of Oral Rehabilitation. 2025;52(4):506–520. doi:10.1111/joor.13913.
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  • Li D, Kuang B, Lobbezoo F, de Vries N, Hilgevoord A, Aarab G. Sleep bruxism is highly prevalent in adults with obstructive sleep apnea: a large-scale polysomnographic study. Journal of Clinical Sleep Medicine. 2023;19(3):443–451. doi:10.5664/jcsm.10348.
  • Cid-Verdejo R, Domínguez Gordillo AA, Hallal-Peche F, Ardizone García I, Martínez Orozco FJ. Is there an association between sleep bruxism and obstructive sleep apnea? A case-control polysomnographic investigation. Sleep Medicine. 2024;114:1–7. doi:10.1016/j.sleep.2023.12.006.
  • Przegrałek J, Nowacki D, Niemiec P, Więckiewicz M, Wojakowska A, Madziarska K, et al. Sleep bruxism as a protective factor in the mild and moderate obstructive sleep apnea: a polysomnographic study. Journal of Sleep Research. 2026;35(3):e70206. doi:10.1111/jsr.70206.
  • Pollis M, Manfredini D, Colonna A, Saracutu OI, Lobbezoo F. Sleep bruxism and gastroesophageal reflux. A scoping review. Nature and Science of Sleep. 2026;18:574762. doi:10.2147/NSS.S574762.

Opiniones

Pacientes que venían por lo mismo

Entre las más de 150 opiniones en Google, el bruxismo es uno de los motivos de consulta que más se repiten.

Tengo bruxismo de noche y de día y mi mandíbula era bloqueada. Blanca me atendió con profesionalidad y amablemente y en una sola sesión que ni me parece verdad, la agradezco todos los días cuando finalmente puedo abrir la boca tranquilamente.

Clarissa T.

Acudí a ella porque estaba desesperada del dolor que me provocaban las migrañas crónicas que tenia día tras día, a causa del bruxismo. Gracias a ella ya puedo hacer vida normal, le estoy eternamente agradecida.

Jimena B.

Fui derivada a Blanca por mi bruxismo. Tenía poca apertura y sobretodo muchísimo dolor de mandíbula, cabeza, cuello… A día de hoy estoy genial, solo acudo en momentos puntuales.

Ana A.

Me ayudó a recuperarme de mis problemas de bruxismo. Ya no escucho los sonidos que escuchaba en mi mandíbula.

David M.

Tengo un gran bruxismo y me dolía mucho cara, mandíbula, cuello etc. […] No sabía de los Físios Mandibulares y ha sido todo un descubrimiento.

Bárbara E.

Fui a tratarme de bruxismo y vértigos con Blanca hace más de 10 años, el cambio fue espectacular. Es una gran especialista en ATM, explica todo a la perfección y los resultados se notan desde las primeras sesiones. Sigo yendo desde entonces.

Ángel G.

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Dudas frecuentes

Sobre el bruxismo

¿Tener bruxismo significa que tengo una enfermedad?

No necesariamente. En personas sanas se entiende como una actividad de los músculos de la masticación que, según su intensidad y el contexto de cada persona, puede no tener ninguna consecuencia o convertirse en un factor de riesgo.

¿La férula de descarga elimina el bruxismo?

No necesariamente. Puede ser muy útil para proteger los dientes, pero la evidencia no permite afirmar que elimine de forma consistente el bruxismo del sueño. Por eso es frecuente dormir con férula y seguir despertando con la mandíbula cargada: proteger el diente y tratar el dolor son objetivos diferentes.

¿Aprieto los dientes porque tengo estrés?

Puede influir, pero el estrés no explica todos los casos. El bruxismo es multifactorial y hay que diferenciar el que ocurre despiertos del que aparece durante el sueño, porque los mecanismos son distintos.

¿El bruxismo provoca siempre dolor de mandíbula?

No. Hay personas con actividad muscular elevada y sin ningún síntoma, y personas con dolor mandibular sin un bruxismo relevante. Cuando hay dolor, hay que valorar qué estructura lo genera y qué factores lo mantienen.

¿El bótox cura el bruxismo?

Puede reducir temporalmente la fuerza de músculos como el masetero, pero reducir la fuerza no elimina el mecanismo que produce el bruxismo. La evidencia presenta limitaciones y no existe un protocolo universal, por lo que no debería ser automáticamente la primera opción.

Mi hijo rechina los dientes por la noche, ¿es normal por el crecimiento?

Es frecuente en la infancia, pero que sea frecuente no significa que sea simplemente una consecuencia normal del crecimiento. Conviene observar cómo duerme: ronquidos, respiración oral, pausas respiratorias, sueño inquieto o despertares frecuentes merecen consulta con el profesional adecuado.

¿Qué puede hacer la fisioterapia con el bruxismo?

No pretende que nunca vuelvas a apretar. Cuando existe dolor temporomandibular, sobrecarga muscular o limitación del movimiento, se trabaja con educación, ejercicio terapéutico, control motor y terapia manual para que la mandíbula duela menos y se mueva mejor.

¿Cuánto cuesta la valoración?

La sesión individual de 60 minutos cuesta 70 € y el bono de 5 sesiones, 310 €, es decir 62 € por sesión.

Dónde estamos

C/ Hilarión Eslava nº 55, 2º piso, consulta 6 · 28015 Madrid. A pie de metro de Islas Filipinas (L7) y Moncloa (L3 y L6), junto al intercambiador. Atendemos a pacientes de Moncloa, Argüelles, Chamberí y del resto de Madrid.

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