Dolor de mandíbula y ATM: entender qué ocurre es el primer paso para tratarlo

¿Te duele al comer? ¿Hace clic, se desvía o alguna vez se ha quedado bloqueada? Guía sobre la ATM y su tratamiento conservador, escrita por una fisioterapeuta especializada en dolor orofacial en Madrid.

C/ Hilarión Eslava 55, entre Moncloa y Chamberí · 60 minutos en sala individual · 70 € · 5,0 en Google con más de 150 opiniones

Lo esencial, si tienes prisa

  • Una mandíbula que hace ruido no está necesariamente enferma.
  • Un disco desplazado en una resonancia puede existir sin dolor ni limitación.
  • Un clic indoloro y sin pérdida de función puede no necesitar tratamiento.
  • La mayoría de los trastornos temporomandibulares empiezan con tratamientos conservadores y reversibles.

Los problemas de la articulación temporomandibular pueden resultar especialmente inquietantes porque ocurren en una zona que utilizamos constantemente: para hablar, comer, bostezar, besar o reír.

Cuando aparecen ruidos, bloqueos o dolor es fácil pensar que algo se está desgastando o dañando. Pero hay una primera idea que queremos transmitirte: una mandíbula que hace ruido no es necesariamente una mandíbula enferma.

Y una resonancia con alteraciones tampoco significa necesariamente que tengas que tener dolor. Vamos a entender por qué.

¿Qué es exactamente la ATM?

ATM significa articulación temporomandibular. Tenemos dos: una a cada lado de la cara, justo delante de los oídos.

Estas articulaciones conectan la mandíbula con el cráneo y nos permiten abrir y cerrar la boca, hablar, masticar y realizar movimientos hacia los lados. Entre el hueso temporal y el cóndilo mandibular existe una pequeña estructura llamada disco articular.

Puedes imaginarlo como una especie de almohadilla que acompaña al movimiento de la mandíbula y ayuda a distribuir las cargas dentro de la articulación.

Pero la mandíbula no funciona únicamente gracias a la articulación. También intervienen músculos, ligamentos, sistema nervioso y estructuras cervicales. Por eso hablar de «problemas de ATM» engloba en realidad situaciones muy diferentes.

Blanca Codina realizando una valoración de la articulación temporomandibular en FisioCodina
Valoración y terapia manual de la articulación temporomandibular en consulta.

¿Qué son los trastornos temporomandibulares?

Los trastornos temporomandibulares o TTM son un conjunto de problemas que pueden afectar a la articulación temporomandibular, a los músculos de la masticación o a ambos.

Pueden manifestarse de muchas maneras:

  • Dolor en la mandíbula, en la cara, delante del oído o en la sien
  • Molestias o cansancio al masticar
  • Dificultad o limitación para abrir la boca
  • Sensación de tensión en los músculos masticatorios
  • Clics, chasquidos o crujidos articulares
  • Desviación de la mandíbula durante la apertura
  • Episodios de bloqueo mandibular
  • Determinados dolores de cabeza, oído o cuello asociados

Y esta diferencia es importante: tener dolor mandibular no significa necesariamente tener una lesión dentro de la articulación.

En algunas personas el origen predominante del dolor es muscular. En otras es articular. Y en muchas pueden coexistir diferentes mecanismos. Por eso una buena valoración empieza intentando averiguar qué está produciendo realmente los síntomas.

Modelo anatómico de cráneo que muestra la musculatura masticatoria y facial relacionada con la ATM
Modelo anatómico que usamos en consulta para explicar la musculatura implicada en la mandíbula.

Me duele la mandíbula: ¿significa que tengo mal la ATM?

No necesariamente.

Podemos encontrar dolor procedente de los músculos masticatorios sin que exista un problema relevante dentro de la articulación. También podemos encontrar dolor predominantemente articular. Incluso pueden coexistir ambos.

Una de las cosas que buscamos durante la exploración es reproducir el dolor habitual del paciente mediante determinadas pruebas sobre músculos, articulación y movimientos mandibulares.

No se trata simplemente de tocar un músculo y comprobar si molesta. Queremos saber si conseguimos reproducir ese dolor que tú reconoces como tu problema habitual. Esto nos ayuda a diferenciar mejor qué estructuras pueden estar participando en tus síntomas.

Ana Ureña explicando cómo distinguir entre dolor dental, muscular y articular

¿Por qué puede empezar a doler una mandíbula?

Muchas veces buscamos una causa única: «será porque aprieto», «será mi mordida» o «será porque tengo el disco desplazado». Pero el dolor temporomandibular no suele funcionar de una forma tan sencilla.

En algunas personas puede comenzar después de un periodo de mayor carga, un traumatismo, una intervención dental prolongada, cambios en determinados hábitos o un episodio de bloqueo. En otras aparece progresivamente.

Además pueden influir el sueño, determinados comportamientos mandibulares, otros dolores presentes en el organismo y factores emocionales o psicosociales.

Esto no significa que «el dolor esté en tu cabeza». Significa que el dolor es una experiencia producida por el sistema nervioso y está influido tanto por el estado de los tejidos como por muchos otros factores biológicos, psicológicos y sociales.

Por eso dos personas con articulaciones muy parecidas en una resonancia pueden experimentar síntomas completamente diferentes.

Mi mandíbula hace clic: ¿qué significa?

El famoso clic de la mandíbula es extremadamente frecuente. Una de sus posibles causas es lo que denominamos desplazamiento del disco con reducción. El nombre parece mucho más preocupante de lo que suele ser.

Simplificándolo: cuando tienes la boca cerrada, el disco se encuentra en una posición diferente respecto al cóndilo. Al comenzar a abrir, el cóndilo vuelve a relacionarse con el disco. Ese cambio puede producir el famoso «clic». Al cerrar puede aparecer otro clic cuando vuelve a cambiar esa relación.

Pero aquí viene lo importante: que exista un clic no significa necesariamente que exista una articulación enferma.

Los desplazamientos discales son relativamente frecuentes y muchas personas viven durante años con ellos sin dolor ni limitación funcional.

Entonces, ¿tengo el disco «fuera»?

Esta expresión genera muchísimo miedo: «se te ha salido el disco», «hay que volver a meterlo», «hay que recolocarlo».

La realidad es más compleja. El disco puede encontrarse desplazado respecto al cóndilo y aun así la articulación puede adaptarse y funcionar perfectamente. De hecho, existen personas completamente asintomáticas en las que una resonancia muestra desplazamientos discales.

Por eso no tratamos una imagen. Tratamos los síntomas y la función de la persona.

¿Hay que tratar todos los clics?

No. Y esta es una de las cosas más importantes que queremos que sepas.

Si tu mandíbula hace clic desde hace años, no te duele, puedes abrir normalmente y no tienes ninguna limitación funcional, es posible que no necesites ningún tratamiento.

No tenemos que conseguir una articulación silenciosa para considerar que está sana. De hecho, muchos desplazamientos discales con reducción permanecen estables durante años y nunca evolucionan hacia problemas importantes.

Por eso perseguir obsesivamente un clic indoloro puede llevar a tratamientos innecesarios.

Mi mandíbula hacía clic y ahora ha dejado de hacerlo: ¿eso es bueno?

Depende.

A veces simplemente cambia el comportamiento del ruido y no ocurre absolutamente nada. Pero existe otra situación que debemos conocer.

Imagina que anteriormente el cóndilo conseguía recuperar su relación con el disco al abrir. Por eso escuchabas el clic. En determinadas ocasiones el disco puede dejar de reducir. Entonces el clic puede desaparecer, pero también puede aparecer una limitación brusca de la apertura.

Es lo que popularmente conocemos como un bloqueo mandibular o closed lock. Así que que desaparezca un clic no siempre significa que la articulación haya mejorado. Si además notas que de repente no puedes abrir la boca como antes, conviene valorarlo.

Se me ha quedado la boca bloqueada y no puedo abrir bien: ¿qué ha pasado?

Una de las posibilidades es un desplazamiento discal sin reducción. En esta situación el disco deja de recuperar su relación habitual con el cóndilo durante la apertura y puede limitar inicialmente el movimiento mandibular.

El paciente suele describir algo parecido a: «antes me hacía clic y de repente dejó de hacerlo y ya no podía abrir».

Pero es importante no autodiagnosticarse. No todas las limitaciones de apertura son causadas por el disco. Problemas musculares, inflamatorios, traumatismos, procesos infecciosos y otras situaciones pueden limitar también la apertura. Por eso un bloqueo reciente necesita una buena valoración.

Y hay otra cosa importante: tener un desplazamiento discal sin reducción no significa que tu mandíbula vaya a quedarse bloqueada para siempre. La evolución natural suele ser favorable en muchas personas y la función puede mejorar progresivamente mediante mecanismos de adaptación.

Qué hacer si la mandíbula se bloquea y no puedes abrir la boca

Medición de la apertura de la boca con una regla milimetrada en consulta
Medimos la apertura con una escala milimetrada: es un dato objetivo que permite seguir la evolución.

¿Te ha pasado esto y has perdido apertura?

Un bloqueo reciente conviene valorarlo pronto, sobre todo para diferenciar si el origen es articular, muscular o de otro tipo. Atendemos en Madrid, entre Moncloa y Chamberí.

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¿Y si se me queda la boca abierta y no puedo cerrarla?

Eso es diferente.

Cuando una persona abre mucho la boca y posteriormente no consigue cerrarla, podemos encontrarnos ante una luxación de la articulación temporomandibular. El cóndilo mandibular se desplaza por delante de determinadas estructuras articulares y no consigue regresar espontáneamente.

No es lo mismo que el bloqueo cerrado que acabamos de explicar. En un caso no puedes abrir; en el otro has abierto y no puedes cerrar.

Una luxación mandibular que no se reduce espontáneamente requiere valoración sanitaria urgente.

¿Se puede «recolocar» el disco de la ATM?

Aquí debemos ser muy cuidadosos con las palabras.

En fisioterapia podemos utilizar determinadas movilizaciones y técnicas manuales para mejorar el movimiento, reducir el dolor y recuperar función. En algunos bloqueos recientes determinadas maniobras pueden incluso favorecer que vuelva a producirse temporalmente la reducción del disco.

Pero esto es diferente de afirmar «te he colocado el disco y ya está arreglado». No podemos garantizar mediante una manipulación que un disco desplazado quede anatómicamente colocado de forma permanente. Y, además, ese no siempre debería ser nuestro objetivo.

Una articulación puede funcionar correctamente aunque su disco no tenga una posición considerada «perfecta» en una imagen. Nuestro objetivo es recuperar movimiento, función y ausencia de dolor, no perseguir necesariamente una anatomía perfecta.

¿Necesito una resonancia magnética de la ATM?

No siempre.

La resonancia magnética es una prueba excelente para visualizar tejidos blandos de la ATM y resulta especialmente útil para estudiar la posición y el comportamiento del disco. Pero muchos trastornos temporomandibulares pueden diagnosticarse fundamentalmente mediante una buena historia clínica y exploración.

Por eso tener dolor o un clic no significa automáticamente necesitar una resonancia. La imagen cobra especial importancia cuando necesitamos confirmar determinadas alteraciones internas, existen síntomas que no encajan con la exploración, la evolución no es la esperada, estamos planteando determinados procedimientos o necesitamos descartar otras patologías.

La prueba debe responder a una pregunta clínica. No deberíamos pedir una resonancia simplemente para «ver qué hay».

Mi resonancia dice que tengo el disco desplazado, ¿es grave?

No necesariamente. Esta es otra idea fundamental.

Los estudios mediante resonancia magnética han encontrado desplazamientos discales incluso en personas que no presentan absolutamente ningún síntoma. Es decir: estructura y dolor no son exactamente lo mismo.

Una resonancia puede mostrar alteraciones estructurales sin que exista dolor. Y también puede existir mucho dolor con cambios estructurales relativamente pequeños.

Por eso nunca deberíamos interpretar una resonancia sin relacionarla con los síntomas y la exploración clínica. Tratamos personas, no resonancias.

¿El bruxismo causa los problemas de ATM?

Puede contribuir en determinadas personas, pero la relación no es automática.

Bruxismo y trastornos temporomandibulares son fenómenos diferentes. Una persona puede tener bruxismo y no presentar ningún dolor mandibular. Otra puede presentar un trastorno temporomandibular sin tener un bruxismo relevante. Y en otras pueden coexistir.

Por eso intentamos evitar explicaciones del tipo «te duele la ATM porque aprietas los dientes». Puede que la actividad muscular esté contribuyendo a los síntomas, pero necesitamos valorar el conjunto del problema antes de establecer esa relación.

Entender qué es realmente el bruxismo

¿Mi mordida puede causar un trastorno temporomandibular?

Durante muchos años se dio una enorme importancia a la oclusión —la forma en la que encajan los dientes— como explicación de los trastornos temporomandibulares.

La evidencia actual nos obliga a ser mucho más prudentes. No podemos mirar simplemente una mordida determinada y concluir «tu ATM duele porque tus dientes encajan mal».

Los trastornos temporomandibulares son multifactoriales y la relación entre determinadas características oclusales y el dolor es mucho más compleja de lo que se pensaba.

Esto es especialmente importante porque algunos tratamientos destinados a modificar permanentemente la mordida son irreversibles. Antes de realizar cambios estructurales permanentes buscando solucionar un dolor temporomandibular necesitamos una indicación muy bien justificada.

¿El estrés puede hacer que me duela la mandíbula?

Sí puede influir. Pero eso no significa que el dolor sea psicológico ni imaginario.

En periodos de estrés podemos dormir peor, modificar determinados comportamientos, aumentar la tensión muscular o cambiar la manera en la que nuestro sistema nervioso procesa determinadas señales. Además, cuando el dolor se mantiene durante mucho tiempo, el propio sistema de dolor puede volverse más sensible.

Por eso en un trastorno temporomandibular persistente no solo nos interesa saber cómo se mueve la articulación. También queremos entender qué está ocurriendo alrededor de ese dolor: cómo duermes, qué situaciones lo empeoran, cuánto tiempo llevas con él, qué otros dolores tienes, qué comportamientos mandibulares realizas y cuánto está interfiriendo en tu vida.

Todo forma parte de la misma persona.

¿Qué relación existe entre mandíbula, cuello y dolor de cabeza?

Mandíbula y cuello no funcionan como dos sistemas completamente independientes.

Existe una estrecha relación anatómica y neurológica entre la región cervical y el sistema trigeminal, que recoge gran parte de la sensibilidad de la cara y la mandíbula. Por eso algunas personas con trastornos temporomandibulares presentan también dolor cervical o determinados tipos de cefalea.

Pero nuevamente debemos evitar explicaciones demasiado sencillas. No todo dolor de cabeza viene de la mandíbula. Y no todo dolor cervical se soluciona tratando la ATM. Si lo que más te condiciona es el dolor de cabeza, lo tratamos aparte en la guía sobre cefaleas, migraña y dolor de cabeza.

Cuando ambos problemas aparecen juntos necesitamos explorar si existe realmente una relación clínica entre ellos. Si tu síntoma principal está en el cuello, lo desarrollamos en la guía sobre el dolor cervical y su rehabilitación.

¿La ATM puede provocar dolor de oído o sensación de oído taponado?

Algunas personas con trastornos temporomandibulares presentan síntomas alrededor del oído como dolor, sensación de presión o plenitud ótica y, en determinados casos, tinnitus.

La proximidad anatómica de la ATM al oído y las conexiones neuromusculares de la región pueden ayudar a explicar por qué algunos síntomas aparecen conjuntamente.

Pero tener un síntoma en el oído no significa automáticamente que proceda de la ATM. Los problemas propios del oído deben descartarse cuando la historia clínica así lo indique. Por eso no deberíamos asumir que cualquier tinnitus, mareo o sensación de oído taponado «es de la mandíbula».

Acúfenos y tinnitus: qué relación tienen con la mandíbula y el cuello

¿Cuál es el tratamiento de los trastornos temporomandibulares?

Depende del diagnóstico. Pero existe una idea que actualmente tiene bastante respaldo: en la mayoría de los trastornos temporomandibulares dolorosos empezamos por tratamientos conservadores y reversibles.

Esto puede incluir educación sobre el problema, estrategias de autocuidado, modificación temporal de determinadas cargas, ejercicio terapéutico, recuperación progresiva del movimiento y diferentes intervenciones de fisioterapia.

En dolor temporomandibular crónico, las guías clínicas actuales respaldan especialmente intervenciones activas como el ejercicio mandibular supervisado, determinados ejercicios posturales, educación y movilizaciones realizadas por el terapeuta.

En algunos pacientes también será necesario un abordaje odontológico. En otros puede ser importante trabajar determinados aspectos relacionados con el sueño o el dolor persistente. Y existen situaciones concretas que necesitan valoración por cirugía maxilofacial u otras especialidades.

No existe un tratamiento único porque no existe un único trastorno temporomandibular.

¿Qué puede hacer la fisioterapia por mi ATM?

La fisioterapia puede ser especialmente útil cuando existen problemas de dolor, movimiento y función.

Podemos trabajar mediante ejercicio terapéutico, educación, recuperación progresiva de la movilidad y diferentes técnicas manuales dirigidas a mandíbula y región cervical cuando están indicadas.

La terapia manual puede ayudarnos a reducir síntomas y facilitar el movimiento. Pero queremos dejar algo muy claro: no queremos que dependas para siempre de que alguien te «coloque» la mandíbula.

Las técnicas manuales son herramientas. No son el objetivo final del tratamiento. Queremos que recuperes movimiento, que vuelvas a comer con normalidad, que pierdas el miedo a mover la mandíbula y que tengas herramientas para controlar tus síntomas.

¿Quieres saber si tu caso encaja con esto?

Cuéntanos qué te ocurre y te decimos con franqueza si creemos que podemos ayudarte. Si tu problema necesita otro profesional, te lo diremos.

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¿Y la punción seca, el masaje o la terapia manual?

Pueden ser útiles en determinados pacientes como parte del tratamiento. Pero ninguna técnica aislada debería presentarse como «la técnica que soluciona la ATM».

Una técnica puede reducir temporalmente el dolor o modificar la sensibilidad de una zona, y eso puede ser muy útil para permitir que el paciente vuelva a moverse y realizar ejercicio.

Pero en problemas persistentes normalmente buscamos algo más: educación, movimiento, exposición progresiva a las actividades que molestan, ejercicio y autonomía. Utilizamos las técnicas pasivas cuando realmente aportan valor.

Punción seca en musculatura temporal, mandibular y cervical durante una sesión de fisioterapia orofacial
La punción seca puede utilizarse en casos seleccionados como parte de un abordaje más amplio.

¿Necesito una férula?

No todas las personas con un trastorno temporomandibular necesitan una férula.

Las férulas tienen indicaciones concretas y deben valorarse individualmente. Pueden ser útiles en determinados pacientes y especialmente importantes cuando existe necesidad de protección dental. Pero no deberíamos asumir que dolor de ATM equivale automáticamente a férula.

De hecho, en el dolor temporomandibular crónico existen intervenciones conservadoras activas con un respaldo científico importante. Si necesitas una férula, debe existir una razón concreta para utilizarla.

¿Voy a necesitar cirugía?

En la enorme mayoría de las personas con trastornos temporomandibulares, no.

La primera línea de tratamiento suele ser conservadora. Incluso algunas alteraciones articulares que pueden resultar preocupantes cuando las vemos escritas en una resonancia pueden evolucionar favorablemente sin cirugía.

Existen situaciones concretas en las que procedimientos como artrocentesis, artroscopia u otras intervenciones pueden estar indicados. Pero son decisiones que corresponden a casos seleccionados y deben tomarse después de una valoración adecuada.

Tener un clic, dolor mandibular o un disco desplazado no significa que vayas a necesitar cirugía.

Cinco cosas sobre tu ATM que quizá nadie te haya explicado

  1. Una articulación puede hacer ruido y estar perfectamente adaptada. Un clic sin dolor ni limitación funcional no necesariamente necesita tratamiento.
  2. Puedes tener el disco desplazado y no tener ningún síntoma. La posición del disco y el dolor no tienen una relación perfecta.
  3. Una resonancia «alterada» no determina cómo te vas a encontrar. Las imágenes ayudan cuando están indicadas, pero siempre deben interpretarse junto con tus síntomas.
  4. No necesitamos «colocar» todas las mandíbulas. El cuerpo tiene una enorme capacidad de adaptación. Nuestro objetivo es recuperar función, movimiento y calidad de vida.
  5. Dolor no significa necesariamente daño. Especialmente cuando un problema lleva mucho tiempo presente, la intensidad del dolor no representa directamente la cantidad de lesión en los tejidos.

Entonces, ¿cuándo debería consultar?

Puede ser interesante realizar una valoración si tienes:

  • Dolor mandibular persistente
  • Dificultad o pérdida repentina de apertura
  • Molestias al comer o cansancio mandibular frecuente
  • Episodios de bloqueo
  • Dolor en la articulación o en los músculos masticatorios
  • Síntomas que están interfiriendo en tu vida diaria

Un clic aislado sin dolor ni limitación normalmente no debería convertirse en una fuente de preocupación.

En FisioCodina valoramos los trastornos temporomandibulares intentando diferenciar si el problema predominante es muscular, articular o una combinación de ambos, y estudiamos qué factores pueden estar contribuyendo a mantener tus síntomas.

No buscamos una mandíbula perfecta. No perseguimos una resonancia perfecta. Y no queremos que dependas permanentemente de un tratamiento. Queremos una mandíbula que puedas utilizar con confianza, que funcione y que no condicione tu vida.

Fisioterapia para el dolor de mandíbula y ATM en Madrid

Atendemos en la C/ Hilarión Eslava nº 55, entre Moncloa y Chamberí. Las sesiones duran unos 60 minutos, en sala individual y con una valoración específica de mandíbula, musculatura masticatoria y región cervical.

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Qué pasa en tu primera consulta

La primera cita dura unos 60 minutos, en sala individual, en nuestra consulta de Madrid entre Moncloa y Chamberí. No necesitas traer ninguna prueba: si ya tienes una resonancia o un informe de tu dentista o maxilofacial, tráelos, pero no son imprescindibles para empezar.

Blanca Codina realizando una valoración de la mandíbula durante una sesión en la consulta de FisioCodina

La sesión suele seguir este orden:

  • Hablamos de tu caso: cuánto llevas así, qué lo empeora, cómo duermes y si tienes otros dolores
  • Exploramos apertura, movimientos mandibulares, musculatura masticatoria, articulación y región cervical
  • Intentamos reproducir el dolor que tú reconoces como tu problema habitual
  • Te explicamos qué hemos encontrado en un lenguaje que puedas entender
  • Empezamos a tratar ese mismo día y te damos pautas para casa

Si durante la valoración vemos que tu problema necesita a otro profesional —odontología, maxilofacial u otra especialidad— te lo diremos y te orientaremos.

Cuánto cuesta

La sesión individual de 60 minutos cuesta 70 € y el bono de 5 sesiones, 310 €, es decir 62 € por sesión. Ver las tarifas al detalle.

Blanca Codina, fisioterapeuta especializada en dolor orofacial y ATM

Escrito y revisado por Blanca Codina

Fisioterapeuta colegiada nº 8535. Máster Oficial en Dolor Orofacial y Disfunción Craneomandibular. Ver su trayectoria.

Última revisión: agosto de 2026

Esta página tiene finalidad informativa y no sustituye a una valoración clínica individual. Si tienes síntomas, consulta con un profesional sanitario.

Referencias científicas principales
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  • Sá M, Faria C, Pozza DH. Conservative versus Invasive Approaches in Temporomandibular Disc Displacement: A Systematic Review of Randomized Controlled Clinical Trials. Dentistry Journal. 2024;12(8):244. doi:10.3390/dj12080244.
  • Ballesteros-Frutos J, Fernandez-Matias R, Gallardo-Zamora P, Pecos-Martín D. Critical Appraisal of Clinical Trials Evaluating Physical Therapy Treatments for Temporomandibular Disorders: A Scoping Review. Journal of Oral Rehabilitation. 2024;51(12):2683–2695. doi:10.1111/joor.13864.
  • Bednarczyk V, Proulx F, Paez A. The effectiveness of cervical rehabilitation interventions for pain in adults with myogenic temporomandibular disorders: a systematic review and meta-analysis. Journal of Oral Rehabilitation. 2024;51(6):1091–1107. doi:10.1111/joor.13671.
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  • Katzberg RW, Westesson PL, Tallents RH, Drake CM. Anatomic disorders of the temporomandibular joint disc in asymptomatic subjects. Journal of Oral and Maxillofacial Surgery. 1996;54(2):147–153. doi:10.1016/S0278-2391(96)90435-8.

Opiniones

Pacientes que venían por lo mismo

Una de cada tres opiniones en Google habla de la mandíbula o de la ATM. Estas describen los cuadros que más se repiten en consulta.

Tengo desplazado el menisco de la ATM (mandíbula) y gracias a la valía y profesionalidad de Blanca he recuperado la funcionalidad para comer. Cada mes tengo una sesión con ella para seguir estando así de bien.

Marta P.

Gracias por ayudarme en la recuperación de un bloqueo mandibular severo. Trato y atención excelente y profesional.

Natalia G.

Tenía mucha molestia y dolor en la mandíbula. Soy híper laxa y se me salía la mandíbula y era realmente doloroso e incómodo. Entonces me recomendaron la clínica. Me trataron con tanto cuidado y perfección que ya no he vuelto a tener dolores.

María R.

Blanca consiguió quitarme el dolor maxilofacial. Desde entonces duermo por fin sin retenedor y no tuve que recurrir al botox.

Marina H.

Me sacaron una muela del juicio y después tuve mucho dolor en la mandíbula. […] Ya a partir de la primera empecé a notar mucho alivio y pude dejar los analgésicos.

Ali B.

He ido a la clínica por un problema de tensión en las cervicales y en la mandíbula, lo cual me generaba mareos y acufenos. Ana me realizó un tratamiento que incluyó masajes, ejercicios y agujas. Luego de seis sesiones puedo decir que estoy muchísimo mejor.

Marcelo P.

Opiniones publicadas por los pacientes en Google. Verlas todas en Google.

Dudas frecuentes

Sobre el dolor de mandíbula y la ATM

¿Hay que tratar todos los clics de la mandíbula?

No. Un clic sin dolor, sin limitación de apertura y sin pérdida de función puede no necesitar tratamiento. Una articulación no tiene que ser silenciosa para estar adaptada y funcionar bien.

Mi mandíbula hacía clic y ahora no puedo abrir bien, ¿qué ha pasado?

Una posibilidad es un desplazamiento discal sin reducción, pero no todas las limitaciones de apertura tienen ese origen. Un bloqueo reciente necesita valoración para diferenciar causas articulares, musculares, inflamatorias, traumáticas o infecciosas.

¿Necesito una resonancia magnética de la ATM?

No siempre. Muchos trastornos temporomandibulares pueden valorarse mediante una buena historia clínica y exploración. La resonancia resulta útil cuando debe responder a una pregunta clínica concreta, confirmar alteraciones internas, explicar una evolución inesperada o ayudar a planificar determinados procedimientos.

Mi resonancia dice que tengo el disco desplazado, ¿es grave?

No necesariamente. Se han encontrado desplazamientos discales en personas sin síntomas. Las imágenes deben interpretarse junto con el dolor, la función y la exploración clínica; no se trata una resonancia aislada.

¿El bruxismo causa los problemas de ATM?

Puede contribuir en algunas personas, pero no existe una relación automática. Puede haber bruxismo sin dolor mandibular y trastornos temporomandibulares sin un bruxismo relevante. Hay que valorar el conjunto del problema.

¿Necesito una férula si me duele la ATM?

No todas las personas con un trastorno temporomandibular necesitan una férula. Tiene indicaciones concretas, especialmente cuando se necesita protección dental, y debe valorarse individualmente.

¿Voy a necesitar cirugía de la ATM?

En la gran mayoría de los casos, no. La primera línea suele ser conservadora y reversible. La cirugía y otros procedimientos invasivos se reservan para situaciones seleccionadas tras una valoración adecuada.

¿Qué puede hacer la fisioterapia por mi ATM?

Puede ayudar a reducir el dolor, recuperar el movimiento y mejorar la función mediante educación, ejercicio terapéutico, exposición progresiva y técnicas manuales dirigidas a la mandíbula y la región cervical cuando están indicadas.

¿Cuánto cuesta la valoración en FisioCodina?

La sesión individual de 60 minutos cuesta 70 € y el bono de 5 sesiones, 310 €, es decir 62 € por sesión.

Dónde estamos

C/ Hilarión Eslava nº 55, 2º piso, consulta 6 · 28015 Madrid. A pie de metro de Islas Filipinas (L7) y Moncloa (L3 y L6), junto al intercambiador. Atendemos a pacientes de Moncloa, Argüelles, Chamberí y del resto de Madrid.

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